Mujeres contra el Covid-19 en la política latino-americana

Desde la llegada de la crisis de Covid-19, lideresas de todo el mundo han vivido un momento de readaptación de sus acciones y de búsqueda de nuevas estrategias de enfrentamiento, capaces de reducir los impactos inmediatos del nuevo coronavirus en la vida de la sociedad, en las más diversas capas. Y aunque todos los individuos ya están sufriendo los efectos de la pandemia, son los grupos más vulnerables e históricamente oprimidos, los más desfavorecidos en el contexto actual, especialmente las mujeres negras y indígenas — cis, trans.

Según el documento “Gender and Covid-19 in Latin America and the Caribbean: Gender Dimensions in the Response”, publicado por ONU Mujeres el 20 de marzo, “Una respuesta eficaz requiere reflejar la dinámica de género”, por lo que la participación de las mujeres en todas las fases de la respuesta y en la toma de decisiones a nivel nacional y local marca una gran diferencia. De ahí que algunos ejemplos de mujeres líderes en todo el mundo hayan venido atrayendo la atención y ganando protagonismo en los medios de comunicación, con sus acciones innovadoras y humanizadas que confirman la importancia de una perspectiva de género y una mayor participación de la mujer en la política.

En este sentido, un grupo de personas voluntarias, en su mayoría mujeres de diferentes organizaciones que han venido trabajando con una mayor participación de mujeres en la política, se han reunido para mapear y difundir las acciones para enfrentar el Covid-19, así como las crisis derivadas de la pandemia, que las mujeres políticas latinoamericanas están liderando en este contexto.

Nuestro objetivo con este texto es arrojar luz sobre estas acciones para potenciarlas y promover un diálogo sobre el tema, capaz de fortalecer la presión política en torno a los poderes encabezados tanto por estas mujeres como por organizaciones de activismo, entre otros diversos agentes políticos de la sociedad que han estado haciendo un trabajo de primera línea durante la crisis.

Traemos aquí ejemplos de mujeres latinoamericanas con perspectiva de género y raza que están transformando la forma de hacer política, con la participación de la sociedad civil, desarrollando acciones que atienden a la reducción de las desigualdades sociales. Desde este punto de vista descolonial y plural, el objetivo de este esfuerzo colectivo es revelar una América Latina que pulsa la creatividad, la transversalidad y la innovación política para hacer frente a los desafíos de nuestro siglo.

Nos centramos en 5 países: Argentina, Brasil, Chile, Colombia y México e identificamos acciones específicas de algunas mujeres que están en la primera línea de estos países. Conoce a algunos de ellos abajo:

En Brasil, la situación actual es preocupante: en junio, el país entró en la lista de los que tienen el mayor número de muertos por Covid-19. Hasta que termines de leer este texto, tendremos al menos dos brasileños más muertos por la enfermedad. Además, la crisis sanitaria está marcada y agravada por una profunda crisis política. Sin una acción colectiva a nivel nacional, la situación es de emergencia, especialmente en los territorios periféricos, quilombolas y zonas indígenas; espacios donde las desigualdades se acentúan cada día.

Los gobiernos estatales están tratando de articular acciones unificadas con los municipios para combatir la enfermedad, como fue el caso de la única gobernadora del país, Fátima Bezerra (RN), que anunció a principios de junio el Pacto por la Vida, una iniciativa para endurecer las medidas de aislamiento social. El proyecto se basa en la articulación de varias entidades estatales que prevén acciones de inspección en los territorios más vulnerables a la enfermedad.

En la política, han surgido proyectos para hacer frente a la violencia contra la mujer, que crecen durante el aislamiento social. El proyecto de ley 1820/2020, redactado por la diputada Andreia de Jesus (Gabinetona — MG), tiene la misión de obligar al Estado a crear medidas para proteger a las mujeres durante el estado de calamidad pública, indicando directrices tales como la ampliación de los lugares de recepción en las instalaciones públicas y dirigiendo las asociaciones entre el Estado y los municipios de Minas Gerais.

Más allá de la producción legislativa, mujeres como la diputada Priscila Krause (DEM-PE) trabajaron en la supervisión del uso de los fondos públicos vinculados a la pandemia, acción que hace parte de su agenda política y que es aún más necesaria en este contexto.

En Argentina, la situación es un poco diferente. Desde 2019 está en vigor la Ley Micaela, que establece que todos los organismos del Estado deben impartir cursos obligatorios para prevenir la violencia y la discriminación de género. En las últimas semanas de junio, el gobierno nacional también creó el Registro Nacional de Promotores Territoriales, una red federal de promotorxs territoriales para intercambiar las experiencias e iniciativas que se desarrollan de forma comunitaria, dar herramientas para la formación y capacitación continua en cada localidad y articular con otras políticas.

A pesar de la profunda crisis económica, el país ha demostrado cooperación interestatal provenientes del poder ejecutivo. Ello se debe también a un reciente proceso de aumento de la participación política de las mujeres, con paridad de género en las elecciones nacionales y representantes de las mujeres en carteras estratégicas como el Ministerio de la Mujer, el Género y la Diversidad, bajo la responsabilidad de Elizabeth Gómez Alcorta.

En el área económica, la cartera también cuenta con una mujer como Directora Nacional de Economía, Igualdad y Género. Mercedes D’Alessandro, una referente en economía feminista, ha estado trabajando activamente en el Ingreso Familiar de Emergencia, una prestación monetaria no contributiva de carácter excepcional para compensar personas afectadas por la crisis sanitaria, que fue asignada con perspectiva de género. Ese esfuerzo fue posible gracias a la articulación interministerial del grupo #MujeresGobernando que reúne más de 200 mujeres en el Ejecutivo Nacional.

A nivel local, traemos una referencia de la Municipalidad de Quilmes, que tiene como intendenta a Mayra Mendoza y a concejalas como Eva Mieri, que trabajan juntas para sacar muchas ideas del papel y convertirlas en acciones concretas. El municipio ha creado un canal de youtube con contenido educativo para que las madres y los padres puedan trabajar en casa, mientras sus hijos siguen con las clases suspendidas. La ciudad también se ha adherido al Fondo de Emergencia para la Violencia de Género, un programa del Ministerio de Asuntos de la Mujer local para atender diferentes gastos ante situaciones de emergencia graves de violencia de género.

En Colombia también existe el Ingreso Básico Universal, una iniciativa nacional de apoyo a las emergencias. A nivel local, Claudia Lopez, la primera alcaldesa de Bogotá, está elaborando un plan de desarrollo sostenible titulado #BogotáTienePlan, centrado en la reactivación de la economía y el alivio de la crisis generada por la pandemia. El presupuesto previsto asciende a más de 100.000 millones de pesos colombianos y se centra en el apoyo a la población más vulnerable con inversiones en la primera infancia, la salud, los programas de transferencia de efectivo y la infraestructura.

También en Bogotá, las mujeres podrán utilizar una red de más de 600 empresas locales para denunciar los casos de violencia doméstica. Diana Rodríguez, Secretaria de la Mujer, articuló esta iniciativa entre la Federación Nacional de Comerciantes, los supermercados, las farmacias y el ayuntamiento.

Chile recibió la pandemia en medio de un proceso de fuertes movilizaciones sociales que contaron con una activa participación de las mujeres y el movimiento feminista. Durante la crisis sanitaria, económica y social, estas organizaciones han continuado teniendo activo. Las organizaciones territoriales de mujeres están asumiendo un papel esencial en la articulación de redes comunitarias, activando las economías informales para enfrentar la crisis económica. Con cifras de desempleo históricas y miles de trabajadores/as en confinamiento, las ollas comunes y comedores sociales se están expandiendo en las poblaciones chilenas, lideradas, principalmente, por mujeres y su trabajo no remunerado.

Desde el Congreso Nacional, diputadas y senadoras oficialistas y de oposición se han unido y propuesto, entre otros, un proyecto de ley para extender el permiso de postnatal hasta el cese del estado de excepción constitucional de catástrofe y otro para asegurar el pago de pensiones alimenticias cuando el trabajador está sujeto a la suspensión temporal de contrato.

Para enfrentar a la profunda crisis económica, legisladoras, alcaldesas, académicas y dirigentes de oposición — junto a diversos pares masculinos — , se unieron para firmar una carta exigiendo al Gobierno la implementación de una Renta Básica de Emergencia por sobre la línea de la pobreza, que cubra las necesidades de las personas y ofrezca condiciones materiales que hagan posible el respeto de la cuarentena.

Finalmente, desde el Ejecutivo, la agenda de género se ha enfocado en las situaciones crecientes de violencia hacia las mujeres a través de la continuidad de la atención en centros de mujeres y casas de acogida, disposición de líneas telefónicas de asistencia y lanzamiento de campañas y sensibilización, por ejemplo, con una asociación empresarial para la difusión de políticas organizacionales de prevención y derivación de situaciones de violencia contra las mujeres. Complementariamente, se está implementando un programa online de orientación y apoyo a las mujeres en el contexto de cuarentena, donde se abordan diversas temáticas de interés como la violencia de género, corresponsabilidad, asesorías legales y emprendimiento.

México, junto con Brasil, se convirtió a principios de junio en uno de los países con más muertes diarias relacionadas con el Covid 19. El Senado está aprobando el proyecto de Renta Vital Única, que tiene por objeto conceder una ayuda equivalente a un salario mínimo durante tres meses a las personas cuyo trabajo se ha visto afectado por la pandemia. Se estima que más de 20 millones de mexicanos han quedado sin ingresos en los últimos meses.

Una de las que presentó el proyecto es la senadora Patrícia Mercado de Movimiento Cuidadano. También ha estado trabajando en medidas de movilidad para hacer frente a la pandemia, como la construcción de ciclovías temporales y la liberación condicional o anticipada de las personas mayores condenadas, las que padecen enfermedades crónicas o terminales y las personas que han cometido delitos sin violencia y cuya pena máxima es de cinco años de prisión, a fin de garantizar su derecho a la salud en medio de la pandemia. Su discurso siempre refuerza la necesidad de proteger la salud física y mental de las mujeres, haciendo hincapié en la lucha contra la violencia de género, que aumenta durante el confinamiento.

Este es también el foco de atención de la diputada Martha Tangle Martínez, del mismo partido. Fue una de las responsables de una petición al Presidente de la República para combatir la violencia contra las mujeres, “Sr. Presidente: La violencia contra las mujeres es más letal que el COVID19”, difundida con el hashtag #NosotrasTenemosOtrosDatos. Además, desde abril, Martha coordina una serie de reuniones virtuales abiertas a toda la población, en las que se tratan temas como “La economía de la mujer ante la emergencia sanitaria” y “La violencia contra las mujeres y las niñas: la otra pandemia”.

En medio de la crisis del coronavirus, Wendy Briceño Zuloaga, diputada federal del partido Morena, ha estado actuando como presidenta de la Comisión de Igualdad y Género, incrementando su trabajo sobre los derechos de la mujer. Para ella, la violencia de género es una pandemia que el país está experimentando de manera simultánea con la de Covid-19.

Estos son sólo algunos de los muchos ejemplos de cómo han actuado las mujeres en la política en América Latina en el contexto actual. Actualmente, el 24% de las vacantes de los parlamentos del mundo están ocupados por mujeres. Y sólo el 2% son mujeres negras. Imagine si más de nosotras, las mujeres en toda su diversidad, estuviéramos representados en la misma proporción de nuestra población total.

Sabemos que el futuro será desafiante, más aún en nuestra región, que se ha visto afectada por reveses económicos y sociales, agravados por la pandemia. Por lo tanto, creemos que la política es un área importante de transformación y que necesita ser más diversa y representativa. Con la diversidad y el fortalecimiento democrático, podemos avanzar en la reducción de las desigualdades sociales tan presentes en nuestro territorio.

Nuestro primer paso fue revelar un poco de las acciones de algunas mujeres políticas de la región. Los ejemplos son diversos y no encajan sólo en este texto. Queremos seguir mapeando y fortaleciendo el trabajo de las mujeres en la política con una perspectiva de género, raza y clase para enfrentar el nuevo coronavirus. Para esto, contamos con su ayuda. Usar el hashtag #mujerespoliticaypandemia y compartir acciones innovadoras de las mujeres en la política.

Organizaciones participantes:

Think Olga — BR // Instituto Update — BR // Legisla Brasil — BR // ComunidadMujer — CHL // Coletiva Conecta — BR // Pensata — BR // Democracia en Red — AR // Revista AzMina — BR

Investigadorxs involucradxs: : Ana Joaquina Ruiz (MEX), Carol Althaller (BR), Ana Paula Dias (BR), Lara Santos (BR), Laura Simily (BR), Larissa Dionisio (BR), Gabriela Seig (CHL), João (BR), Luciana Elmais (BR), Susana Uchoa (MEX), Juliana Hernandez (COL), Lucía Vargas (BOL), Marina Barros (BR), Bárbara (BR), Gabriela Juns (BR), Beatriz Pedreira (BR), Alejandra Parra (BR-MEX)

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